Esta mañana Fernando Alonso acababa cuarto en el Gran Premio de China de Fórmula 1. Su coche está patrocinado por el banco holandés ING, que en España es el quinto por depósitos.
Por la tarde el gobierno holandés le inyectaba 10.000 millones de euros. Al parecer, en su activo hay inversiones dudosas que han debido ser provisionadas por 2.000 millones y en el tercer trimestre las pérdidas alcanzan los 500 millones de €.
La aportación gubernamental supone aproximadamente un tercio del capital y cuando se reanuden los dividendos (hoy se han suspendido) devengará un 8,5% de interés, que crecerá con el tiempo; las aportaciones podrán ser rescatadas por el banco al 150%. El gobierno nombrará dos consejeros con derecho a veto en cuestiones determinadas.
La política comercial en España se ha basado en altos tipos de interés, que logicamente necesitaban activos con mayor rentabilidad de la pagada. Ahora parte de los mismos tienen problemas y los resuelve el gobierno holandés. ¿Seguirá el banco pagando más que nadie?

